Wednesday, December 26, 2012

0 YPF: El mercado recibió las primeras señales

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En la politica de YPF, las ideas de Galuccio dominan el escenario



Si bien se han dado pasos importantes para reconstruir la confianza en el mercado, hay indicadores que siguen generando preocupación entre operadores de cara a un futuro mediato.

La firma YPF se mueve a través de las tormentosas aguas del mercado con una bipolaridad digna de toda empresa estatal argentina. Desde su estatización, confluyen en la petrolera dos fuertes corrientes de acción.

Una de ellas es la impuesta por su CEO, Miguel Galuccio, ampliamente respaldada por las firmas locales e internacionales ligadas a la actividad. Estos sectores son conscientes de que el triunfo de Galuccio en YPF será también el de toda la industria que hoy está a la espera de invertir en el país.

La otra corriente está representada por el viceministro de Economía, Axel Kicillof, quien defiende una posición más ligada al principio de "energía para todos" impulsado con el relato oficial desde la llegada del matrimonio Kirchner al poder en el 2003.

Estas dos fuerzas, antagónicas entre sí, son las que pujan hoy por el destino de la política energética del país de cara, por lo menos, a los próximos cinco años.

Todo indica, por ahora, que la pulseada en el campo de las ideas es liderada por Miguel Galuccio. Con el aval de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, por el gas "nuevo" se pagan, a partir del 1 de este mes, hasta 7,5 dólares el BTU, es decir, un valor tres veces mayor al que se estaba abonando a las productoras.

Kicillof se opuso, desde que está al frente de la reorganización del sistema energético nacional, a esta posibilidad argumentando que las empresas presionan, con una menor producción, sobre los precios que ellos vienen reclamando desde hace años. Lo dijo en el Congreso al atacar a Repsol y justificar la expropiación del 51% de las acciones de YPF y lo hace ahora, aunque no públicamente, con el resto de las empresas ante la presidenta en cada encuentro que tiene sobre este tema.

De convalidarse esta conspiración que insinúa el viceministro, el aumento de la cotización del gas en boca de pozo se debería interpretar como un triunfo de la industria petrolera sobre el Estado nacional. Pero, paradójicamente, este argumento se derrumba al tener en cuenta que la cabeza de la negociación en este tipo de acuerdos es, justamente, la empresa YPF, cuyas acciones, en forma mayoritaria, se encuentran en manos del Estado argentino.

Señales al mercado

Tal como se mencionó semanas atrás en estas mismas páginas, el mercado estaba esperando señales para volver a creer en YPF. Y Miguel Galuccio fue el encargado de darlas.

• La nacionalizada YPF oficializó el primero de los acuerdos con el gobierno nacional, mediante el cual se estableció un aumento del precio del gas natural en boca de pozo para los campos nuevos de 2,5 (su valor promedio actual por millón de BTU) a 7,5 dólares. El Estado nacional, mensualmente y de manera retroactiva al 1 del corriente, abonará la diferencia que exista entre el precio excedente y el que YPF efectivamente perciba de sus clientes. El acuerdo estará en vigencia por cinco años, durante los cuales la empresa de bandera se compromete con una inyección total creciente de acuerdo con un esquema establecido. El mercado espera que a YPF la sigan otras compañías del sector, como Total Gas y Exxon, que ya estarían negociando con el gobierno en los mismos términos.

• El otro dato fue el anuncio del ingreso de la multinacional Chevron como socia estratégica de YPF para la exploración y explotación del yacimiento Vaca Muerta, donde están puestas todas las expectativas de la industria y del gobierno nacio-nal.

Las grandes inversiones llegarán de la mano de esta compañía, que posee una sólida posición en la fértil Cuenca Neuquina y controla también una importante superficie en la Cuenca Austral.

• Y, finalmente, está el anuncio del inicio del diálogo con Repsol para destrabar todos los conflictos legales que puedan comprometer los acuerdos firmados por YPF con otras empresas. En este sentido, Galuccio aseguró a los inversores que ve "bien encaminado" un posible acuerdo entre el gobierno nacional y Repsol en el conflicto por la expropiación de la petrolera, pese a la denuncia ante el Ciadi. Se mostró confiado en esta posibilidad y apuntó que "el gobierno está abierto a hablar de dinero", detalle no menor para el mercado y los inversores que participan en la actividad.

Estos tres puntos llevaron a que la acción de YPF se disparara cerca del 50% en sólo un par de semanas y rozara los 16 dólares por papel en el mercado neoyorquino.

Si bien está lejos de los casi 55 dólares que alcanzó a principios del 2011, previo al inicio del acoso del gobierno nacional que luego terminó con la expropiación de acciones, se aleja cada vez más del piso de diez dólares que llegó a perforar a mediados de noviembre de este año.

Temas pendientes

Pero no todo es color de rosa para el titular de YPF.

Si bien se han dado pasos importantes para reconstruir –aunque en forma precaria– la confianza en el mercado, hay indicadores y señales políticas que siguen generando preocupación e interrogantes entre los operadores de cara a un futuro mediato.

En primer lugar, hay que señalar que la última emisión de deuda de YPF no tuvo aceptación en el mercado. La petrolera cerró esta semana la colocación de dos obligaciones negociables por 4.000 millones de pesos extensibles a 4.500 millones, pero no encontró plaza para la demanda de sus papeles. Por falta de inversores la emisión se quedó en 3.500 millones, con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) que administra la Anses aportando –según fuentes del diario económico "El Cronista"– cerca de 2.000 millones de esta cifra. Es decir, el organismo estatal se quedó con el 62% del total colocado.

Distintos fueron los argumentos que se esgrimieron frente a la falta de respuesta del mercado.

Desde las oficinas de YPF aseguraron que no hay tanta plata disponible en la plaza en estos momentos, señalando que "ni siquiera es que hubo ofertas que pretendieran un rendimiento mayor; casi todo lo que se ofertó se concedió".

Por su parte, operadores financieros aseguran que "hay que tener en cuenta que estamos a fin de año, con las empresas y el gobierno juntando el dinero para salarios y aguinaldos, y esto seca la plaza en forma inmediata".

Pero esta respuesta es relativizada por otros analistas que destacan que durante todo el 2012 las emisiones fueron acompañas con compras por parte del Estado, "de ahí el éxito de las otras colocaciones. Esta semana el sector privado no apareció y los resultados dejaron entrever que sólo la Anses pujó por estos papeles". Éste es uno de los puntos a tener muy en cuenta.

Según datos proporcionados por consultoras privadas, el organismo de seguridad social tiene comprados títulos de YPF por algo más de 4.400 millones de pesos, un valor equivalente a la caja que logró la empresa para este año.

Las mismas fuentes aseguran que también preocupa el nivel de deuda que muestra en la actualidad la empresa. Hoy la situación dista de ser relajada. Si Galuccio tiene controlada la distribución de dividendos, el dato más preocupante es que YPF está tomando, en cada colocación de deuda que realiza, dinero a una tasa que va del 18 al 20% anual en pesos, pero el rendimiento que obtiene por invertir ese dinero es de apenas el 7% en la misma moneda. La cuenta es simple: cada vez que pide deuda y produce YPF pierde plata. Para tomar una referencia, una petrolera –nacional o internacional– con un desarrollo aceptable de su negocio hoy hace rendir su capital entre el 14 y el 16% anual en dólares, al tiempo que se endeuda a tasas que no sobrepasan el 5% anual.

De acuerdo con los analistas que evalúan el comportamiento de una empresa, existe otro dato que no pasa desapercibido en YPF: la compañía está aumentando los precios de sus productos por debajo del ritmo de la inflación existente en el mercado.

Teniendo en cuenta este escenario, la relación entre los activos y los pasivos de YPF, así como la velocidad con la que aumentan sus compromisos futuros, son cuestiones que genera inquietud en ciertos inversores. Según los números que la propia compañía presentó en Nueva York, su pasivo al tercer trimestre de este año ascendía a 8.592 millones de dólares, paradójicamente una cifra muy superior a los 5.750 millones que vale la empresa por cotización de mercado. Un caso inusual para una petrolera.

El factor político

Galuccio todavía deberá sortear el escollo que significa el 2013 para YPF, un año político en el que el gobierno nacional juega a todo o nada por la reelección de Cristina Fernández, previa reforma constitucional.

No son pocos los que opinan que las elecciones legislativas serán la llave para abrir o cerrar la puerta a la posibilidad de eternizar a la actual presidenta en el poder.

En este marco de incertidumbre, seguramente muchas de las futuras inversiones previstas para el primer semestre del año se postergarán para después de esta fecha clave, incluso aquellas que iban a llegar para sostener el mercado energético.

Los escenarios políticos que se esperan son impredecibles. Nadie puede arriesgarse a decir qué pasará en el caso de que el kirchnerismo pierda el apoyo popular que recibió en octubre del año pasado. O, por el contrario, vuelva con un triunfo similar al de las últimas elecciones y profundice aún más el modelo nacional y popular.

En estos tormentosos mares deberá navegar el CEO de YPF en los próximos meses.

Pero, independientemente de todas las posibilidades que abre el resultado político de las próximas elecciones, cabe preguntarse:


• ¿Se respetarán los acuerdos de mayores precios del gas?

• ¿Les permitirá el gobierno a las empresas girar dividendos al exterior, como éstas continúan exigiendo?

• ¿Cómo se corregirán los altos costos que enfrenta la activi- dad?

• ¿Se flexibilizará el cepo cambiario de modo que la industria petrolera pueda adquirir dólares para la importación de maquinaria?

Las respuestas a estos interrogantes mucho tendrán que ver con la evolución de las pujas políticas del próximo año.

 
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